Terapia Psicológica en Lima


¿Cómo superar la muerte de un ser querido?

Por: María Andrea Ganoza

“Creo que estoy empezando a volverme loca. No tengo ganas de bañarme o comer o incluso salir de la cama, mis amigos y familiares dicen que con el tiempo pasará, pero yo ya perdí esa esperanza”.

 Tras 7 años de casada Ana perdió a su esposo en un terrible accidente.

Al año y medio de su muerte, sus familiares y amigos la impulsaron a asistir a terapia para superar la depresión que atravesaba y seguir adelante con su vida, todos sus seres queridos parecían tener un mismo discurso: “debes olvidarte y seguir adelante”.

EL MITO DE OLVIDAR Y SEGUIR ADELANTE

Sin embargo –y pese a lo que el sentido común nos indica- seguir adelante no tiene por qué implicar un nuevo inicio u olvidar al ser querido, por el contrario: esta forma de pensar puede resultar inviable y contraproducente.

¿ES RECOMENDABLE RECORDAR A LA PERSONA QUE MURIÓ?

Como dijo Vickio (1999): “Yo pienso que ninguna persona quiere ser olvidada cuando muere, y tampoco las personas que quieren al ser querido les gustaría olvidarlo cuando está muriendo o cuando ya murió. ”

Somos seres sociales, aprendemos y vamos construyendo nuestra identidad a través de nuestras interacciones con otros, en esta medida, no nos comportamos de la misma manera con todas las personas, quizás en el trabajo somos muy serios y con un amigo en especial muy alegres, quizás con la familia somos críticos y con la pareja muy empáticos y así sucesivamente.

Esto no implica que tengamos varias personalidades, sino que dentro de nosotros existen diversas historias que se han ido formando a través de las interacciones que hemos tenido con estas personas significativas.

Es por ello que la idea de dejar ir a la persona amada, sin recordarla o sentirla presente, requiere no solo olvidarnos de nuestros seres queridos sino también negar una parte de nosotros mismos, como si al morir también se llevaran nuestra especial forma de ser cuando estamos con ellos.

 ¿QUÉ PODEMOS HACER?

Le pregunté a Ana sobre la posibilidad de volver a incorporar a su esposo en su vida, haciéndolo parte activa de la misma, adueñándose de aquellos momentos gratos que diferenciaban su relación de las demás y pese al dolor que sentía decidió volver a darle vida a su esposo, una vida dentro y a través de ella.

Algunas preguntas que nos planteamos para este fin fueron:

  • ¿Qué actividades, valores y deseos compartías con tu esposo que hacían especial tu vínculo con él?
  • ¿Cómo él aportó para que fueras más feliz y mejor persona?
  • ¿De qué especial forma él te veía?
  • ¿Qué recursos veía el ti?
  • ¿Qué admiraba de tu forma de ser?
  • ¿Si él estuviera aquí que crees que te diría en este momento de dolor?
  • ¿Qué palabras de aliento te ofrecería?
  • ¿Que crees que va a cambiar en tu día a día, si empiezas a incorporar la visión que tu esposo tenía de ti?

Ana me enseño que honrar la memoria de un ser querido tiene sentido pese a que esto no cambie que aún se vivan días buenos y días malo, pero que ayuda a sacar la fuerza y el valor que se necesita para seguir adelante después de una perdida.

Finalmente, después de morir, seguimos conectados con nuestros seres queridos, la persona vive dentro de nosotros, en la huella que tuvo su amor en nuestra forma de ver y estar en el mundo; así mismo la persona que fuimos con ellos vive también en base a esas memorias. Forzarnos a olvidar es perder estas historias, quitarle importancia a la trascendencia que tuvieron en nuestra vida.

Admiro a las personas que tienen la valentía de decidir sobreponerse al propio dolor para volver a dar vida a sus seres queridos.  Por que como dijo Vaclav Havel: “La esperanza no es la convicción de que algo terminará bien, sino la certeza de que algo tiene sentido, sin importar cómo termine”.

Gracias Ana por la confianza, por permitirme compartir su historia y por la enseñanzas de vida.

Cuéntame tu caso al correo mganoza@terapiapsicologicalima.com y pronto te responderé.

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