¿QUÉ ES EL DUELO?

El duelo es una respuesta natural ante la pérdida. Esta pérdida puede ser la muerte de un ser querido, el fin de una relación, un cambio brusco en nuestra salud e incluso la pérdida de un trabajo o estatus social.

Al atravesar por un proceso de duelo, pasamos por muchos cambios y por ende experimentamos muchas emociones. La tristeza, la frustración e incluso la culpa suelen estar incluidas. Debido a esto, podemos llegar a sentir que la vida no tiene sentido y que nunca volveremos a la «normalidad».  Como si experimentáramos una ruptura entre lo que «éramos» y lo que ahora somos.

Sin embargo, se trata de un proceso tan complejo y personal, que no existe una única manera de experimentar el duelo.

Si buscamos una ayuda psicológica o nos permitimos redefinirnos a partir de la pérdida, el duelo puede ser un proceso de gran crecimiento personal y espiritual.

 

EL DUELO POR LA MUERTE DE UN SER QUERIDO

Perder a un ser querido– principalmente si es alguien muy cercano y significativo- trae consigo una desestructuración de nuestro equilibrio personal.

El duelo es un proceso de adaptación a la nueva vida sin la presencia física de la persona. Como todo proceso, se trata de un camino que inicia con el reconocimiento de la pérdida y puede superarse cuando resignificamos la pérdida de esa persona de una forma que converse con nuestra vida presente.

El orden de nuestra vida se ve alterado porque no estamos acostumbrados a una vida sin esa persona. Ante este radical cambio, un profundo dolor aparece y se instala en la mayoría de los ámbitos de nuestra vida.

A pesar de la intensidad de esas emociones, como en todo proceso, necesitamos tiempo y espacio para reflexionar sobre la experiencia. Y también, para procesar las emociones que trae consigo.

 

FASES DEL DUELO

 

En mis años acompañando a pacientes en su proceso de duelo, he notado que los sentimientos que experimentan son muy diversos entre sí.  Y dependerán de sus antecedentes personales y el tipo de relación que tuvieron con esa persona.

Quizás no te sientas preparado para la intensidad, variabilidad y duración de esas emociones. Pero, estas son reacciones completamente naturales ante una pérdida. Por eso, si este es tu caso no te juzgues ni sientas que estas actuando de una forma “anormal” que o estas perdiendo tu sanidad mental.

 

No existe un tiempo determinado para el duelo. Por ello, no hay que presionarse en este sentido, eso solo generará un estrés adicional en nuestras vidas. Además, es importante mencionar que las famosas «etapas del duelo» que muchos psicólogos describen no son una regla general. Cada persona experimenta el duelo de una manera distinta, dependiendo de la persona o situación que perdemos y la relación que teníamos con la misma.

 

EL MITO DE OLVIDAR Y SEGUIR ADELANTE

“Creo que estoy empezando a volverme loca. No tengo ganas de bañarme o comer o incluso salir de la cama, mis amigos y familiares dicen que con el tiempo pasará, pero yo ya perdí esa esperanza”. Me dijo Ana en consulta tras a ver perdido a su esposo en un terrible accidente.

Al año y medio de su muerte, sus familiares y amigos la impulsaron a asistir a terapia para superar la depresión que atravesaba y seguir adelante con su vida, todos sus seres queridos parecían tener un mismo discurso: “debes olvidarte y seguir adelante”.

 

Sin embargo –y pese a lo que el sentido común nos indica- seguir adelante no tiene por qué implicar un nuevo inicio u olvidar al ser querido, por el contrario: esta forma de pensar puede resultar inviable y contraproducente.

 

¿ES RECOMENDABLE RECORDAR A LA PERSONA QUE MURIÓ?

Como dijo Vickio (1999): «Yo pienso que ninguna persona quiere ser olvidada cuando muere, y tampoco las personas que quieren al ser querido les gustaría olvidarlo cuando está muriendo o cuando ya murió. »

 

Somos seres sociales, aprendemos y vamos construyendo nuestra identidad a través de nuestras interacciones con otros, en esta medida, no nos comportamos de la misma manera con todas las personas, quizás en el trabajo somos muy serios y con un amigo en especial muy alegres, quizás con la familia somos críticos y con la pareja muy empáticos y así sucesivamente.

Esto no implica que tengamos varias personalidades, sino que dentro de nosotros existen diversas historias que se han ido formando a través de las interacciones que hemos tenido con estas personas significativas.

Es por ello que la idea de superar la muerte de un ser querido, sin recordarla o sentirla presente, requiere no solo olvidarnos de nuestros seres queridos sino también negar una parte de nosotros mismos, como si al morir también se llevaran nuestra especial forma de ser cuando estamos con ellos.

 

Le pregunté a Ana sobre la posibilidad de volver a incorporar a su esposo en su vida, haciéndolo parte activa de la misma, adueñándose de aquellos momentos gratos que diferenciaban su relación de las demás y pese al dolor que sentía decidió volver a darle vida a su esposo, una vida dentro y a través de ella.

 

Algunas preguntas que nos planteamos para este fin fueron:

 

    • ¿Qué actividades, valores y deseos compartías con tu esposo que hacían especial tu vínculo con él?
    • ¿Cómo él aportó para que fueras más feliz y mejor persona?
    • ¿De qué especial forma él te veía?
    • ¿Qué recursos veía el ti?
    • ¿Qué admiraba de tu forma de ser?
    • ¿Si él estuviera aquí que crees que te diría en este momento de dolor?
    • ¿Qué palabras de aliento te ofrecería?
    • ¿Qué crees que va a cambiar en tu día a día, si empiezas a incorporar la visión que tu esposo tenía de ti?

 

Ana me enseño que honrar la memoria de un ser querido tiene sentido pese a que esto no cambie que aún se vivan días buenos y días malo, pero que ayuda a sacar la fuerza y el valor que se necesita para seguir adelante después de una perdida.

Finalmente, después de morir, seguimos conectados con nuestros seres queridos, la persona vive dentro de nosotros, en la huella que tuvo su amor en nuestra forma de ver y estar en el mundo; así mismo la persona que fuimos con ellos vive también en base a esas memorias. Forzarnos a olvidar es perder estas historias, quitarle importancia a la trascendencia que tuvieron en nuestra vida.

Admiro a las personas que tienen la valentía de decidir sobreponerse al propio dolor para volver a dar vida a sus seres queridos.

Por que como dijo Vaclav Havel: “La esperanza no es la convicción de que algo terminará bien, sino la certeza de que algo tiene sentido, sin importar cómo termine”.

 

EFECTOS DEL DUELO

Perder a un ser querido puede impactar nuestra vida de muchas maneras. A diferencia de lo que muchos creen,  el duelo no sólo se manifiesta a través de la tristeza. El sufrimiento que experimentamos puede adoptar muchas caras, no siempre predecibles y evidentes. El duelo es en realidad un proceso complejo que toca múltiples emociones y varias dimensiones de nuestra vida.

 

La muerte trae consigo una serie de cambios (a veces sustanciales) en nuestra rutina diaria y proyección de vida. En terapias para el duelo un problema común entre mis pacientes es la dificultad para procesar dichos cambios y aprender a adaptarse a una nueva vida sin esa persona.

En mi experiencia conduciendo terapias para el duelo he observado que la forma más efectiva para superar la muerte de un ser querido es cuando la persona en duelo logra entender sus emociones y aprende a gestionarlas de una manera constructiva. Entender lo que sentimos es importante para poder crear estrategias que ayuden a revertir la situación.

Con este artículo te invitamos a conocer los efectos más comunes del duelo. Si estás pasando por este proceso o conoces a alguien que lo esté haciendo, esta información te ayudará a entender más acerca de la experiencia e implicaciones del duelo.

 

Efectos emocionales del duelo

Las emociones son una respuesta natural ante la pérdida de alguien. Durante el duelo las emociones son diversas, mixtas e incluso pueden llegar a ser abrumadoras debido a su intensidad.

Las reacciones más comunes son:

  • Tristeza prolongada
  • Ira
  • Resentimiento
  • Culpa (por el pasado o por querer seguir adelante)
  • Ansiedad
  • Miedo

Generalmente no sólo es una emoción la que se activa durante el proceso de duelo. Aunque siempre haya alguna que predomine, lo más común es experimentar una combinación de emociones.

Esto también puede derivar en un estado de cansancio emocional afectando nuestro bienestar personal y nuestra capacidad para seguir adelante.

 

Efectos físicos del duelo

En algunos casos, el cuerpo también reacciona frente al duelo. Varios dicen sentir un fuerte dolor en el pecho que describen como una sensación de tener el corazón roto.   Otros sienten un desgarrador vacío en el estómago cada vez que aparece el recuerdo de la persona que perdieron. Y algunos se sienten completamente exhaustos la mayor parte del tiempo.

 

¿Cuál es la causa de los efectos físicos del duelo?

Es debido a la conexión entre nuestras emociones y el cuerpo. Muchas veces, los síntomas físicos son causados por el esfuerzo que está haciendo nuestro organismo para procesar y afrontar la pérdida.

Investigaciones han demostrado que cuando experimentamos dolor emocional se activan las mismas zonas en el cerebro que se activan cuando pasamos por un proceso de dolor físico. Un dolor tan profundo cómo perder a alguien puede entonces afectar nuestra salud mental y por ende también nuestra salud física.

 

Algunas de las manifestaciones más comunes son:

  • Trastornos en el sueño
  • Problemas en el sistema digestivo
  • Dolor de cabeza, dolores musculares
  • Palpitaciones y taquicardias
  • Presión en la garganta y el pecho

 

Cuando las emociones no son prontamente gestionadas estos síntomas pueden empeorar y agravarse en problemas de salud más complejos como:  problemas de desnutrición, debilidad del sistema inmune, reacciones alérgicas en la piel, entre otros.

 

Efectos en el comportamiento

Cuando la persona que fallece es alguien muy cercano como una pareja o familiar, el duelo también puede producir cambios en nuestra forma de pensar y en nuestra conducta.

Los signos más comunes son:

  • Desmotivación frente a la vida
  • Dificultad para concentrarse
  • Dificultad para disfrutar de los aspectos positivos de la vida
  • Pensamientos recurrentes sobre la muerte
  • Depresión
  • Aislamiento
  • Problemas para dormir

 

Adicionalmente, cuando se trata de alguien muy cercano como un familiar, estas emociones afectan nuestros pensamientos y provocan cambios en nuestra conducta:

  • Sensación que nada tiene sentido
  • Desmotivación generalizada
  • Pasamientos recurrentes sobre la muerte
  • Dificultad para concentrarse
  • Evadir situaciones que nos recuerdan a esa persona
  • Falta o aumento del apetito
  • Trastornos en el sueño

 

RECOMENDACIONES PARA SOBRELLEVAR EL DUELO

Las emociones como la tristeza, el miedo e incluso rabia son reacciones normales en un proceso de duelo. Sin embargo, es importante aprender a canalizarlas de forma de adecuada para que no tengan un impacto negativo en nuestra salud física y en nuestro comportamiento.

 

1.- NO IGNORES LA PÉRDIDA

Generalmente la intensidad de la tristeza va disminuyendo conforme pasa el tiempo.  No podemos evitar el duelo para siempre. Aunque esto surge por un deseo natural de protegerse, el error es asumir que al ignorarlo las emociones desaparecerán. Sin embargo, la experiencia demuestra, que estás emociones pueden volver a activarse en cualquier momento, convirtiéndose en nudos críticos que obstaculizan nuestro bienestar personal y la calidad de nuestras relaciones.

2.- BUSCA APOYO EN FAMILIARES Y AMIGOS

Este es un aspecto fundamental. Es importante tener un espacio en el cual poder hablar sobre lo que sentimos.  Asimismo, la contención emocional refuerza nuestra capacidad para seguir adelante. No solo en temas emocionales sino incluso logísticos, permite que los demás te ayuden.

 

3.- INCORPORA ACTIVIDADES SALUDABLES EN TU RUTINA

Trata de hacer actividades que te hagan bien. Hacer ejercicio, salir con amigos o disfrutar de una caminata son una forma de motivarte a tener una pausa saludable en tu rutina. Esto te ayudará a despejar la mente y empezar a ver las cosas desde otra perspectiva.

 

4.- ACEPTAR LA TRISTEZA, EL MIEDO Y LA IRA

Hay que reconocer que la tristeza no es una emoción mala en sí misma, poder darse permiso para estar triste, llorar, extrañar y recordar, suele ser liberador. Aunque las emociones que surgen durante el proceso de duelo pueden ser muy duras. Es importante no bloquear esas emociones. En mi experiencia, ignorar la pérdida sólo agrava y prolonga el proceso de duelo, pudiendo incluso impactar en nuestra salud.

 

5.- NO TE PRESIONES

Cada persona tiene tiempos diferentes para ir sintiéndose mejor, es natural sentir nostalgia y tristeza incluso mucho tiempo después de su muerte.

 

¿CÓMO SOBRELLEVAR LA MUERTE DE UN SER QUERIDO?

Lamentablemente, no hay una solución mágica que nos quite rápidamente este dolor de encima. Superar la muerte de alguien querido es un proceso único y personal, en nuestras terapias para el duelo mantenemos algunas claves que han sido de mucha ayuda para nuestros pacientes. Aquí compartimos algunas de ellas:

 

1.- El duelo es un viaje personal: cada uno vive el duelo a su propio ritmo

Una de las cosas que más afectaba a David era sentir que el resto de sus hermanos había superado la muerte de su madre mucho más rápido que él. Sin embargo, cada experiencia de duelo es única.

Como mencionamos arriba, su duración y la manera en cómo se siente está influenciada por nuestra historia personal con esa persona. Y, esto es una experiencia única que no se repite de la misma manera en otras personas.

Pese a lo que nos digan los demás, no hay una forma “normal” de vivir el duelo.  Tampoco hay es un proceso que ocurre por etapas graduales como un paso a paso que hay que cumplir.

Nuestra recomendación, es que procures no juzgarte ni compararte con los demás.  Porque, aunque la pérdida afecta a toda la familia, superar la muerte de alguien es un viaje personal y único.

2.- Date el tiempo que necesites para sanar

Las preguntas más recurrentes que escucho en las terapias para el duelo son: ¿Por qué siento tanta tristeza? ¿Cuánto tiempo más sentiré esto? ¿Cuándo volveré a ser “normal”?

Un aspecto importante aquí, es lo que el paciente califica como “normal”.  Perder a un ser querido es una experiencia que genera un cambio importante en nuestras vidas. Superar la muerte de un familiar no significa continuar a la normalidad de nuestra vida como si nada hubiera pasado.

Una recomendación importante es darnos el espacio y el tiempo para experimentar las emociones propias del duelo. Es importante que te permitas a ti mismo sentirte de esa manera sin juzgarte.

3.- Busca contención

Habrá momentos donde prefieras estar sólo. Aunque es importante tener un espacio personal y reflexivo para procesar la pérdida de un ser querido, hablar con otros puede facilitar tu proceso.

Para muchos, la experiencia de sanación recién empieza cuando logran permitirse ser vulnerables con otros. El hablar con otros nos ayuda a identificar nuestras emociones y a ponerle un nombre a lo que estamos haciendo. Esto es fundamental porque al reconocer lo que nos pasa internamente, más adelante podrás identificar estrategias para trasformar esas emociones y superarlas gradualmente.

4.- Ser vulnerable es un proceso de dar y recibir

“Deja de llorar. Tienes que ser fuerte para apoyar a tu familia”. Esta es una de las frases que más ha afectado el proceso de duelo de mis pacientes.

Siguiendo este mandatorio a veces auto impuesto fingieron que tenían todo bajo control.  No querían parecer vulnerables frente a los otros miembros de la familia para no ser una preocupación adicional.

Con esta idea en mente, construyeron una coraza emocional hacia afuera y no dieron espacio para que su familia pudiera estar ahí para ellos. Ser vulnerable no sólo significa abrirte a otros. Cuando te permites ser vulnerable estás dando espacio para que otros puedan ser vulnerables contigo.

Es un proceso de ida y vuelta. El día que uno de ellos se sienta mal tú podrás estar ahí para ellos, y cuando tú te sientas mal ellos podrán estar ahí para ti.

5.- La persona se ha ido, pero continúa viviendo a través tuyo

Uno de los errores más comunes para poder superar la muerte es pensar que tenemos que olvidarlo y dejarlo ir.

Somos seres sociales con una gran memoria afectiva. Aunque la persona ya no se encuentra físicamente entre nosotros, dejó un efecto importante en nuestra forma de ver y sentir el mundo.

Para muchos de mis pacientes, el proceso de recordar a aquella persona es un proceso difícil que prefieren evitar.

Sin embargo, esto ocurre porque generalmente los momentos que recuerdan son momentos dolorosos como sus tiempos de enfermedad o de agonía. En ocasiones, su mente está tan ocupada con estos recuerdos, que les es difícil recordar otros momentos como los recuerdos más felices de esa persona.

 

 

¿CÓMO APOYAR A ALGUIEN QUE ESTÁ ATRAVESANDO UN DUELO?

 

Hace unos meses murió el hermano de mi mejor amigo. Él estaba desconsolado; era la primera vez que perdía a alguien. También se sentía confundido porque fue una muerte que nadie se esperaba. Como su amiga más cercana me sentía triste por su situación y sentí muchas ganas de querer estar ahí para él. Pero no podía dejar de pensar que nada de lo que hiciera podía ser realmente de ayuda. Me sentía impotente.

 

Después de reflexionar sobre esta idea me di cuenta de que este es un error muy común. Es un pensamiento limitante que nos hace creer que no tenemos capacidad de ser útil para los demás.

Incluso algunos optan por evadir a esa persona porque consideran (erróneamente) que no tienen nada para ofrecer.

Es muy difícil ver sufrir a alguien que queremos. Principalmente el duelo es un proceso muy duro para la mayoría y emociones diversas pueden surgir en el camino. Pero, aunque no podamos eliminar su sufrimiento de raíz, si podemos ser de apoyo. Haciendo una diferencia en pequeños momentos puedes hacer más llevadero el proceso de duelo.

 

La conexión humana, uno de los mejores remedios

Investigaciones acerca de la felicidad coinciden que la contención (social y emocional) es uno de los aspectos que más influye en la felicidad.

Sentirnos contenidos o apoyados incrementa nuestra sensación de bienestar y de auto confianza, lo cual nos da más fuerza para seguir adelante en la vida a pesar de los obstáculos.

En ese sentido, cómo veremos más adelante, la conexión humana es sanadora y puede ayudarnos a recuperar nuestro bienestar incluso en momentos críticos como el duelo.

 

Entonces ¿Cómo ser de ayuda?

Para contestar esta pregunta creo que primero es importante entender el contexto de la persona a la que queremos ayudar. Aunque todos los procesos de duelo son diferentes, existen experiencias en común.

Sobre todo, si nunca has perdido a un ser querido tener una idea general del proceso te ayudará a tener una posición más empática frente a las reacciones de la persona que quieres ayudar y en general frente a todo el proceso de duelo.

 

En mis años realizando terapias para el duelo he podido acompañar a muchos pacientes en este difícil momento.  Aunque como psicóloga mi trabajo consista en un acompañamiento profesional y especializado, tú también puedes ser un apoyo fundamental en su vida. De hecho, el afecto y la confianza que existe entre ambos es la base perfecta para saber cómo llegar a la otra persona.

 

Por eso me gustaría compartir ese conocimiento contigo y sugerirte algunas pautas para que puedas ser de beneficio para esa persona.

 

Pautas para apoyar a alguien que está en duelo

 

1.- No ignorar la pérdida

 

Uno de los temores más comunes es no saber qué decirle a la persona en duelo. En ocasiones, algunos incluso evitan a como dé lugar hablar sobre aspectos relacionados a la muerte o mencionar el nombre de la persona fallecida.

Sin embargo, la persona necesita sentir que su pérdida es reconocida. Reconocer la pérdida es una base importante para que la persona se sienta en la confianza de abrirse y compartir sus impresiones durante el proceso de duelo.

 

2.- Respeta su forma de hacer duelo

 

No hay una forma correcta de hacer duelo. Esto probablemente es una de los aspectos más importantes que tienes que saber. Aunque exista la idea común de que hay un ciclo o etapas de duelo, la experiencia indica que la superación de duelo no es un proceso lineal.

En ocasiones la persona puede tener una mejoría en su estado anímico, pero en el proceso algunas emociones difíciles pueden volver a surgir. Y esto es algo completamente normal. Por lo tanto, no esperes que la persona en duelo “avance” teniendo este modelo en mente: Negación, Ira, Negociación, Depresión, Aceptación.

Generalmente la pérdida de alguien es una experiencia tan dura, que la persona pueda tener un comportamiento errático o impredecible. O que sus emociones sean mixtas.

Cada persona vive el duelo de distinta manera. Dependiendo de sus características, su relación con esa persona y de su contexto.  Trata de empatizar con su forma de experimentar la pérdida sin juzgar y presionar.

 

3.- Evita conducir su proceso de duelo a través de explicaciones u recomendaciones

 

“Ahora está en un mejor lugar”; “Dios así lo quiso”. Aunque tu intención sea buena comentarios de este tipo podrían generar un efecto contrario en la persona. De hecho, podría llegar a sentir que estás minimizando su pérdida a través de explicaciones genéricas y que no estás empatizando con su situación particular.

Asimismo, trata de no hacer recomendaciones insistentes acerca de lo que persona debe o no debe hacer: “Ya es momento de sentirte mejor”; “Deberías dejar dejarlo ir”.

Sobre este punto, es importante no convertirte en una presión para esa persona. Aunque tu intención sea dejar de verlo sufrir, lo recomendable es respetar y no cuestionar su proceso natural de experimentar el duelo.

 

4.- Permítele disfrutar de la conexión que tienen. Trata de estar presente para el otro

 

Probablemente el punto más importante. A veces lo mejor que podemos hacer es escuchar. Estar abiertos al momento en que la persona quiera hablarnos de su pérdida.

Exprésale tu preocupación de querer saber cómo se siente. Si es posible díselo una vez más y entrégale la confianza para que pueda sentirse vulnerable sin miedo. Además, como este es un proceso prolongado, muéstrale que estás dispuesto a seguir generando espacios de contención cada vez que lo necesite.

Si la persona no se abre naturalmente es de igual forma importante no ser invasivo ni muy insistente.  A veces una simple pregunta como “¿Tienes ganas de conversar?” puede ser un inicio amable y respetuoso.

 

5.- Ofrece tu ayuda para cosas prácticas

 

Generalmente al inicio del duelo, las personas tienen la mente tan abrumada que no tienen fuerzas para hacer tareas específicas.

Aquí podrías ser de mucha ayuda aligerando la carga en labores prácticas como hacer las compras del supermercado, enviar o preparar comida o incluso ayudarlos con algún trámite.

 

6.- Sé paciente y ajusta tus expectativas

 

Es importante que ajustes tus expectativas y entiendas que el progreso de la persona no dependerá exclusivamente de ti.

En gran medida, la superación del duelo dependerá de la motivación de la persona en seguir adelante. Y, llegar a esta determinación toma un ritmo diferente según las características de cada persona.

Lo importante es que entiendas que tu rol tiene un límite y no coloques toda la responsabilidad sobre tus hombros.

 

Es importante observar de cerca a la persona, si sientes que sus signos han empeorado con el tiempo y está teniendo un comportamiento que atenta contra su bienestar, quizás lamentablemente su duelo ha derivado en otros estados más complejos como depresión y estrés post traumático.

Si crees que ese es el caso puedes alentarlo a buscar ayuda profesional para que pueda aprender a procesar su pérdida.

 

 ¿EN QUÉ CONSISTE NUESTRA TERAPIA PSICOLÓGICA PARA EL DUELO?

La terapia para el duelo es un acompañamiento que nos ayuda a transitar por ese proceso de adaptación en el que aprendemos a vivir sin la presencia física de esa persona. Como psicólogos en Lima y online este es nuestro enfoque en las terapias para el duelo:

 

 

1.- Adaptarnos a una vida sin esa persona NO significa olvidarla, significa aprender a vivir sin ella.

Aunque esa persona ya no esté físicamente tenemos los recuerdos y el impacto que dejó en nosotros. Si fue un vínculo cercano, probablemente aspectos de nuestra personalidad o de nuestra forma de pensar hayan sido impactados por el vínculo con esta persona.

Superar el duelo, no significa bloquear el recuerdo de la persona que perdimos. El rol de la terapia para el duelo es ayudarte a “Aprender a recordar”. Pero no de una forma dolorosa, sino de una manera que te permita resignificar el vínculo afectivo. Y, también incorporar sus recuerdos de una forma que te permita seguir creciendo.

Si la relación fue importante dejemos que siga siendo parte de nuestros relatos. Pero tratemos que estos recuerdos sean integrados con alegría, amor y agradecimiento.

 

2.- No hay un ciclo “normal” de superación del duelo.

Cada persona reacciona de manera diferente frente a la muerte. A diferencia de lo que dice la psicología clásica, no creemos que el proceso de duelo necesariamente ocurra por etapas (Negación, Ira, Negociación, Depresión, Aceptación).

Creemos que este enfoque añade una presión adicional de sentir que tiene que encajar” en dichas etapas para sentir que está avanzando.

En realidad, el proceso de duelo, aunque aspira a la mejoría de la persona, no necesariamente será un camino gradual.  En ocasiones podemos observar una mejora en el estado de ánimo, pero lo común es que en el proceso algunas emociones difíciles puedan re parecer.

El objetivo de la terapia para el duelo es ayudarnos a aprender a gestionar esas emociones y reconducir nuestra recuperación.

 

3.- La duración es variable

No existe una medida estándar de tiempo para superar la pérdida de alguien. El tiempo que toma varía de acuerdo con muchas variables: antecedentes personales, cercanía con la persona, si fue un vínculo positivo o si fue complicado. No te juzgues o te exijas con tiempos “que cumplir”.

Lo importante es tomar la determinación de transformar las emociones negativas del duelo y decidir retomar nuestro crecimiento personal. Este es el primer paso antes de iniciar una terapia para el duelo, y probablemente uno de los más difíciles.

Si esté es tu caso, te deseamos lo mejor en este proceso. En nuestra página podrás encontrar otros artículos asociados al duelo con herramientas y consejos.

 

Aunque suene difícil de creer, incluso en situaciones de crisis como esta, podemos aprender a gestionar y conducir nuestras emociones para adaptarnos a esta nueva vida.

Como psicólogos en Lima creemos que cada persona cuenta con los recursos o mecanismos internos que le permite sobrellevar momentos difíciles como este. Nuestra función dentro de las terapias para el duelo es acompañar a que las personas encuentren estos recursos y los utilicen para restablecer su bienestar personal.

 

¿CÓMO PUEDE AYUDAR UN PSICÓLOGO?

Los terapeutas especializados en terapia para el duelo tienen herramientas para guiar a la persona en el proceso. En conjunto y tomando en cuenta tus recursos emocionales, podrán desarrollar estrategias para lidiar con las emociones más difíciles del duelo y resignificar el vínculo afectivo de una forma que te permita seguir adelante y creciendo.

Es importante reconocer que la tristeza asociada al duelo es una reacción natural a la pérdida. Así mismo, podemos experimentar nostalgia, miedo, rabia, frustración, culpa e incluso el resentimiento; son reacciones normales, pero es importante saber canalizarlas.

Debido a todas estas emociones y cambios, es importante reconocer y procesar lo que sentimos de una manera constructiva. Por esta razón asistir a una ayuda psicológica suele ser de utilidad. Es importante encontrar un psicólogo con el que nos permitamos expresar nuestras emociones y pensamientos.

 

Somos psicólogos especialistas en terapia para el duelo y nos guiamos por los siguientes principios:

 

  1. Creemos firmemente que “cuando una persona muere, la relación que se tiene con ella no tiene por qué morir”. Para superar la muerte de alguien no tenemos que olvidarla. Te ayudamos a que enfocarte en Aprender a recordarlos momentos con esa persona que fueron significativos en tu relación y te motivaron a ser cómo eres.

 

  1. La pérdida de esa persona no tiene por qué ser el fin de tu vida. Creemos que la muerte de un ser querido puede ayudarnos a crecer de manera personaly a ver la vida desde una perspectiva más significativa.

 

  1. Cada persona cuenta con recursos emocionales internos. En conjunto y tomando en cuenta tus propios recursos, te ayudaremos desarrollar estrategias resignificar el vínculo afectivo con esa persona de una forma que te permita seguir adelante y creciendo.

 

¿CUÁNDO BUSCAR AYUDA PSICOLÓGICA?

Es importante saber que el proceso de duelo no tiene que ser tortuoso de inicio a fin.

Incluso las personas en duelo pueden tener la capacidad de distraerse por un momento de su sufrimiento y en algunos casos mantener su sentido del humor. Sin embargo, cuando el duelo se convierte en un proceso complicado donde la persona ya no puede experimentar ninguna alegría y no tiene la capacidad de realizar otras actividades, probablemente es momento de acudir a un profesional.

Los terapeutas te ayudarán a procesar las emociones asociadas al duelo y adaptarte a tu nueva vida sin esa persona.

Si estas pasando por este difícil momento y sientes que requieres de ayuda profesional, nuestro enfoque en terapias para el duelo puede resultarte útil. Puedes comunicarte con nosotros para una terapia en línea y escribirnos a contacto@terapiapsicologicalima.com o si estas en Perú llamar al 962-783032 para separar tu cita.

Extracto de entrevista – Diario El Comercio. Lima, 08/2015

MI PAREJA MURIÓ, ¿COMO CONTINUARÉ? *

¿Qué puede hacer esta persona para superar su dolor frente a la muerte de su pareja?

 

    • Quizás empezar por reconocer que la tristeza no es una emoción mala en sí misma, poder darse permiso para estar triste, llorar, extrañar y recordar, suele ser liberador.
    • Buscar apoyo en familiares y amigos.
    • Intentar continuar con las actividades de las cuales solíamos obtener placer.
    • Suele ayudar sacarnos de la cabeza la idea de que hay un tiempo de duelo determinado y que después del mismo no debemos recordar o sufrir, esta idea tradicional suele generar un estrés adicional de sentir que no estamos avanzando, cuando es natural seguir sintiendo nostalgia y recordando al ser amado incluso mucho tiempo después de su muerte.
    • Suele ser de ayuda visitar a un psicoterapeuta, la muerte deja muchas emociones mezcladas. La tristeza, la ira, el miedo e incluso la culpa pueden aparecer, y es importante tener un espacio para reconocer lo que sentimos y aprender a lidiar de la manera más sana con ello.

 

¿Qué tipo de terapia ofrecen los psicólogos a una persona que recién perdió a su esposo/a?

Hay muchos modelos de ayuda. Personalmente no confió mucho en terapias basadas en la idea de etapas del duelo y tampoco en la idea de tener que olvidar y seguir adelante; sino más bien en generar un espacio de reconexión.

 

Mi enfoque se basa sobre todo en tres puntos

 

1.- El trabajo con emociones

Que implica reconocer lo que uno siente y aprender a lidiar con ello de la manera que nos haga menos daño. Así mismo empezar a generar distancia respecto a las emociones, dejándolas existir, pero siendo conscientes de que son –por su propia naturaleza- impermanentes.

 

2.- Empezar a crear una nueva forma de relacionarnos con la persona que murió

Este punto es diferente a los enfoques tradicionales, pues no busca cerrar un duelo o dejar a la persona en el pasado, sino por el contrario encontrar una nueva forma de relacionarnos con la persona que falleció.

Creo firmemente que cuando una persona muere, la relación que se tiene con ella no tiene por qué morir.

En ese sentido, el objetivo de la terapia se basa en redefinir la relación con la persona que ya no está físicamente con nosotros, en aprender a recordarla y a traer su voz de vuelta, la forma especial en la que nos hacía ver y estar en el mundo, los valores que compartíamos y que aún nos habitan.

 

3.- Rescatar –a través de preguntas- los recursos que la persona

Buscar los recursos que las personas están sacando de sí mismos para atravesar esta etapa de dolor, valorar sus esfuerzos y alentarlos.

¿Siempre es necesario recurrir a un psicólogo o la persona puede superar esta situación difícil por su propia cuenta?

No es indispensable, pero suele ser de ayuda. Sobre todo, cuando se convierte en un espacio para hablar de la persona que murió y de nuestra relación con la misma.

 

¿Cuál es la parte más difícil del trabajo del psicólogo en esta situación?

 

Para mí lo más difícil es ser testigo del dolor, sin embargo, al mismo tiempo es una experiencia infinitamente enriquecedora poder presenciar que a partir de la muerte y el dolor se pueden rescatar historias llenas de amor que perdurarán mucho tiempo después; trascendiendo incluso la muerte. Al escuchar las historias de dolor se puede ver amor donde la mayoría solo ve tristeza. Nos duele por que amamos.

 

¿Cómo deben actuar los familiares y amigos para dar el apoyo a esta persona?

 

    • Ser un apoyo emocional, permitiéndole a la persona expresar sus emociones y preocupaciones sin juzgarlas.
    • Respetar el proceso individual
    • Evitar aconsejarlas según lo que creen que debería ser el proceso de duelo.

Por otro lado, la muerte de un ser querido no solo deja un terrible dolor, sino también un vacío en funciones.

Hay que recordar que todo el apoyo es bienvenido, no solo en temas emocionales sino incluso logísticos. Cuando muere el proveedor de familia hay muchos ajustes económicos que hacer y si hay niños de por medio las funciones deben reorganizarse; la familia y amigos son un gran soporte cuando pueden hacerse cargo de detalles concretos, por ejemplo, ofrecerse a cuidar a los niños una vez por semana puede ser muy significativos.

 

 

¿Qué es lo apropiado y lo no apropiado a hacer frente a la muerte de su pareja?

Los amigos y familiares suelen utilizar frases del estilo:

    • Debes ser fuerte
    • Tienes que olvidarlo/a y seguir adelante
    • Déjalo/a descansar en paz

Sin embargo –y pese a lo que la buena voluntad nos indica – seguir adelante no tiene por qué implicar un nuevo inicio u olvidar al ser querido, por el contrario: esta forma de pensar puede resultar inviable y contraproducente.

Como dijo Vickio (1999): “Yo pienso que ninguna persona quiere ser olvidada cuando muere, y tampoco las personas que quieren al ser querido les gustaría olvidarlo cuando está muriendo o cuando ya murió”.

Finalmente, después de morir, seguimos conectados con nuestros seres queridos, la persona vive dentro de nosotros, en la huella que tuvo su amor en nuestra forma de ver y estar en el mundo; así mismo la persona que fuimos con ellos vive también en base a esas memorias. Forzarnos a olvidar es perder estas historias, quitarle importancia a la trascendencia que tuvieron en nuestra vida.

 

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