Inseguridad y autoestima

¿Qué es la autoestima?

La autoestima es la auto imagen que hemos creado de nosotros mismos. Esta está influenciada por estímulos externos e internos.

Dentro de los externos, está la retroalimentación que recibimos de los demás y las situaciones que atravesamos a lo largo de nuestra vida.

Por el otro lado, las internas están compuestas por nuestros recuerdos. Así mismo, por la manera que nos hablamos a nosotros mismos.

¿Cómo saber si tengo baja autoestima?

Cuando hablamos de autoestima no estamos hablando de una categoría estática de personalidad. Es decir, esta va cambiando a través del tiempo y de las circunstancias.

Por esta razón, es importante no catalogarnos. Muchas veces hablamos de nosotros mismos definiéndonos como “inseguros” o “con baja autoestima” y esto no suele ser de ayuda.

Es normal que existan momentos en los que nos sentimos inseguros. Momentos en los que dudamos de nuestras capacidades y tememos por el futuro.

La realidad es que muchas de las personas que en un momento de su vida se sintieron con mucha inseguridad; lograron crecer y fortalecerse a partir de la misma.

«Nadie te hablará tanto como te hablas a ti mismo en tu cabeza, cuida lo que te dices.»

Es importante, aprender a cuidarnos para poder expresar nuestras necesidades. Saber defendernos, sobre todo, de la culpa y del miedo que nosotros mismos nos generamos.

¿Se puede medir la autoestima?

La psicología se ha empeñado en afirmar que dentro de nosotros existe una válvula medible que determina nuestro grado de autoestima.

Bajo estos parámetros la idea de tener una baja autoestima es algo terrible y una alta autoestima el ideal, pero: ¿realmente existe esta válvula?

Nuestra mente es compleja y solo tenemos acceso a una parte de ella.

No podemos llegar a conocer la totalidad de nuestro ser, lo mejor que podemos hacer es juntar pedazos de ideas, sentimientos y acciones e intentar conocernos a través de estos, sin embargo, aun de esta forma solo llegaremos a describirnos de manera parcial:

“Pese a lo que nos gustaría admitir, solo podemos conocer una pequeña parte de nuestra personalidad y autoestima”. 

Jens Asendorpf, del Instituto de psicología de la Universidad de Humboldt (Berlín), encontró en sus investigaciones que las formas en las que nos autodescribimos raramente encajan con las formas en las que nos comportamos. Con sus investigaciones buscó demostrar que pese a que la mayoría de las personas creía conocer muy bien en qué consistía su personalidad, raramente estas descripciones encajaban con la conducta que demostraban.

Pese a que es imposible encontrar una descripción exacta de nuestra autoestima o personalidad, solemos calificarnos (o dejar que no califiquen, al igual que con Juan) en grandes categorías como:

    • Baja autoestima
    • Alta autoestima

Construir nuestra identidad de esta manera puede llegar a ser útil en la medida que nos permite tener la ilusión de “conocernos” y adquirir una idea de cómo solemos responder.

Sin embargo, esta construcción también suele jugarnos en contra al “dejarnos atrapados” en una sola historia de nuestra forma de reaccionar.

Como vimos en el artículo de «domadores del mal genio», al definirnos con “autoestima baja” estamos dejando de ver miles de historias de nuestras vidas que se oponen a esta imagen que empezamos a crear.

Cuando una persona se denomina de manera absolutista con frases del estilo:

    • Soy depresivo
    • Soy excelente alumna
    • Tengo baja autoestima
    • Soy luchadora
    • Etc.

Totalizan su manera de ser y cierran la puerta a otras formas de reaccionar a las distintas situaciones de la vida.

En este sentido, no solo las descripciones del estilo “soy depresivo” son negativas, sino frases como “soy buena alumna” pueden ser dañinas, si se convierten en nuestra única identidad para reaccionar a las diferentes situaciones de la vida. Finalmente, como dijo George Bernard Shaw: “La vida no tiene que ver con encontrarse a sí mismo. La vida tiene que ver con crearse a uno mismo”.

¿Cuándo buscar ayuda?

Cuando no logramos dejar de criticarnos o culparnos. O cuando el miedo al fracaso nos evita avanzar hacia donde preferimos.

Cuatro formas dañinas de relacionarnos con nosotros mismos:

  1. Enfocarnos demasiado en nuestras propias debilidades
  2. Ponernos metas inalcanzable o
  3. Dar poco valor a nuestras ideas
  4. Forzarnos por cumplir las expectativas de los demás en vez de las propias

Nuestro equipo de psicólogos en lima son especialistas en hacer las preguntas necesarias para que vayas definiendo cómo deseas llevar tu vida y qué debes hacer diferente para llegar a ese objetivo.

Lo que nos diferencia como psicólogos es nuestro enfoque a los recursos. Te ayudaremos a potenciar los recursos que ya tienes. Es posible controlar los pensamientos y emociones que no te ayudan durante ese proceso.

TIPS DE AUTOAYUDA Y RECURSOS

    1. ELIMINA LA CULPA

      Lo terrible de culparse es que no solo no nos permite cambiar el pasado, sino que nos estanca en un estado emocional que no nos permite avanzar hacia el futuro.

    2. ACEPTA QUE EL FRACASO ES PARTE DEL ÉXITO

      Antes de conseguir vamos a intentar muchas veces, el fracaso es parte de la vida y una parte de la que se puede aprender muchísimo. Aceptarlo es liberador.

    3. RENUNCIA A VIVIR DE ACUERDO A LAS EXPECTATIVAS DE OTROS

      Invertir tu vida en complacer las expectativas de los demás no solo resultará agotador, sino que no te permitirá ser coherente contigo mismo.

    4. CONTROLA TUS PENSAMIENTOS

      Sobre todo, aquellos que no te ayudan a tener tranquilidad y felicidad.

    5. CONÓCETE Y ACÉPTATE

      Las personas que tienden a la introversión suelen ser catalogadas erróneamente como inseguras, conocer tus inclinaciones te puede hacer sentir más confiado al relacionarte con los demás. Quizás no eres inseguro y solo tienes una forma distinta de relacionarte.

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