Estrés

 

Si últimamente te sientes malhumorado, física y emocionalmente agotado, constantemente preocupado y sin motivación por lo que haces, probablemente estés sufriendo de estrés. Cada cierto tiempo nos vemos obligados a afrontar situaciones que desafían nuestra capacidad de respuesta. Conflictos familiares, responsabilidades económicas o cambios importantes como una mudanza o un nuevo trabajo, afectan nuestra sensación de “normalidad”. Cuando el estrés es muy intenso o prolongado puede repercutir en nuestra manera de pensar y sentir.

 

¿QUÉ ES EL ESTRÉS?

El estrés es una reacción fisiológica frente a estos eventos que percibimos como amenazas. El estrés tiene como función prepararnos para la huida cuando nuestro cuerpo y nuestra mente anticipan o viven una situación de potencial riesgo.

Por ejemplo, si un león nos persigue, nuestro cuerpo se va a adaptar para sobrevivir: va a segregar adrenalina para que podamos estar alertas, nuestro corazón se acelerará para que la sangre vaya a nuestras piernas y brazos y podamos huir, nuestras pupilas se dilatarán y entraremos en un estado protector de alarma.

El problema con el estrés es que, si no lo sabemos manejar, nuestro organismo reacciona igual ante cualquier situación considerada una amenaza. Bien se trate de un león hambriento o de un correo electrónico sin enviar, este estado de alerta se activará.

 

¿CUÁNDO EL ESTRÉS ES UN PROBLEMA?

Generalmente el estrés ocurre frente a una presión excesiva. Se trata de un desequilibrio entre la exigencia (impuesta o autoimpuesta) y la capacidad que tenemos para hacerle frente.

Sin embargo, el estrés, en dosis moderadas, puede ser muy útil para nuestro desarrollo profesional y personal. Cuando es una presión moderada puede llegar a ser un estímulo que nos invita a fortalecer algunas de nuestras habilidades. Pero, si la dosis de estrés se presenta en grandes cantidades y por un tiempo prolongado, en lugar de ser desafiante puede ser una amenaza para nuestro bienestar.

Las exigencias de la vida son naturales y hasta inevitables. Por eso es importante saber cómo hacer frente a esas circunstancias para que no repercutan en nuestro bienestar cada vez que ocurran.

Si vivimos constantemente en alerta, nuestro organismo priorizará las partes del cuerpo para responder y dejará de lado los otros sistemas que no son indispensables: no se enviará suficiente sangre al estómago (gastritis) o al sistema reproductor (dificultades sexuales), tampoco podremos conciliar el sueño (insomnio) y por tanto terminaremos agotados, irritables, con migraña o dolores musculares.

 

SÍNTOMAS DE ESTRÉS

Los síntomas del estrés pueden ser físicos y psicológicos.

 

A nivel físico, estos son las más comunes:

    • Tensión muscular
    • Problemas en el aparato digestivo: colon irritable, dispepsia, acidez de estómago, gases y digestiones pesadas.
    • Trastornos coronarios
    • Trastornos endocrinos
    • Diabetes
    • Cansancio emocional: Te sientes agotado incluso hasta en un nivel físico. No tienes fuerzas ni tampoco ganas de hacer otras actividades.

A nivel psicológico o emocional:

    • Ansiedad por comer: Comer compulsivamente para sentirte mejor o tener una dieta poco saludable es una forma común de no gestionar de manera apropiada el estrés laboral.
    • Ira o irritabilidad: En ocasiones el estrés nos hace sentir más susceptibles. La tensión acumulada nos puede hacer actuar de manera impaciente o sobre reaccionar frente algunos eventos que normalmente no nos hubieran afectado.
    • Depresión: Sentimos una desmotivación generalizada y una perspectiva pesimista frente al futuro. En ocasiones esto se ve acompañado por problemas de autoestima, donde somos muy críticos con nosotros mismos y tenemos dificultades para ver nuestro potencial o nuestras habilidades.
    • Falta de deseo sexual  que nos lleva a tener problemas sexuales y de pareja
    • Dificultad para tomar decisiones
    • Problemas de concentración y de memoria
    • Fatiga mental
    • Ansiedad, angustia y nerviosismo
    • Insomnio
    • Lentitud de pensamiento y sensación de embotamiento mental

Si bien estos son síntomas comunes, hay muchas manifestaciones, dependiendo de la persona. Algunos manifestamos con el cuerpo, a través de dolores e incluso con síntomas aparentemente inexplicables como el acné o la caspa. Otras personas simplemente comen o beben de más.  Más allá de hacer una lista de nuestros síntomas, lo importante es evaluar cómo nos venimos sintiendo y hacia dónde deseamos ir.

 

¿QUÉ HACER SI SUFRO DE ESTRÉS?

 

SÉ CONSCIENTE DE LO QUE TE PASA

Es importante prestar atención a lo que sentimos y a nuestras formas de reaccionar el estrés. Tomar consideración de esto desde sus primeros síntomas evitará que el estrés repercuta y contamine otros ámbitos de tu vida. Cuando nuestro estrés aparece cada cierto tiempo, es importante observarnos para encontrar patrones de las situaciones específicas que nos estresan.  Esto útil para dejar de repetir viejos hábitos y atrevernos a diseñar nuevas formas de reaccionar frente a nuestras fuentes de estrés.

 

PONER LAS SITUACIONES EN PERSPECTIVA

Pregúntate  ¿Si me diagnostican hoy una enfermedad terminal, esto que me estresa sería aún muy importante? ó ¿Dentro de 10 años recordaré esto que ahora me estresa tanto?. En terapia psicológica aprendemos diversas técnicas para controlar el estrés y poner la situación en perspectiva es una de ellas.  La mayorías de situaciones que consideramos amenazantes son subjetivas y por ello podemos aprender a verlas de una manera diferente para que nos generen estrés.

Priorizar lo que es importante te va a permitir enfocarte en lo que necesitas hacer y en lo que tienes que dejar pasar. Está comprobado que las personas productivas no son las que trabajan más horas, sino las que saben en qué deben enfocarse. Sentarte cada mañana con una lista de pendientes te ayudará a tener una imagen visual de tus avances y de lo que te queda por hacer.

 

ESTABLECE LÍMITES

Aunque suene obvio para muchos es el paso más difícil. No todos tienen la facilidad de comunicar lo que les molesta y creen que poner límites los hará ver como “difíciles” o “personas débiles”.

Sin embargo, hablar con tu jefe respecto a las exigencias laborales no significa incentivar un conflicto. Por el contrario, podría sentar las bases para un ambiente de trabajo saludable para el bienestar en común de la empresa. Conversar con tu pareja para explicar que necesitas espacio a solas para recargar energías o con amigos puede ser la clave para mejorar tu energía y compartir mejor calidad de tiempo juntos.

Otra forma de poner límites es conocer qué es lo que no vas a hacer. Elegir deliberadamente qué actividades dejarás pasar quizás sea uno de los pasos más importantes cuando organizamos nuestro tiempo.

 

TEN ACTIVIDADES DE DESCARGA

Deportes cardiovasculares, jugar con nuestra mascota o practicar un pasatiempo. Reserva un espacio durante la semana para actividades que te hagan sentir bien. Esto le daré a tu mente el descanso necesario para desconectarte y ayudará a mirar las cosas desde una nueva perspectiva. Salir con amigos post jornada de trabajo, pintar o realizar ejercicios son actividades muy útiles para recuperar nuestro bienestar.

No podemos hacerlo todo, elegir dejar pasar es vital para nuestra tranquilidad mental y productividad.

Relajar nuestra mente es fundamental para cambiar nuestra perspectiva frente a los problemas o nuestras fuentes de estrés. Actualmente la meditación y el mindfulness son métodos bastante útiles para tranquilizar y dar un respiro a nuestra mente.

Diversas investigaciones demuestran que la práctica regular de la meditación contrarresta los mecanismos cerebrales asociados al estrés. Si deseas saber más al respecto puedes leer mi artículo «Terapias de relajación y meditación en Lima»

 

EMPIEZA UNA TERAPIA PARA MANEJO DEL ESTRÉS

Siempre es necesario tener un espacio en el cual poder hablar sobre lo que sentimos.  Estudios han demostrado que compartir lo que sentimos a personas de nuestra confianza contribuye a aliviar el estrés al mismo tiempo que nos hace sentir contenidos.

Si tu estrés laboral sobrepasa la intensidad y duración y no sabes cuál es la mejor forma para canalizar lo que sientes, es útil acudir un profesional especialista en el manejo de emociones.

 

Si sientes que requieres de ayuda profesional, Puedes comunicarte con nosotros para una terapia en línea,  escribirnos a contacto@terapiapsicologicalima.com o si estás en Perú llamar al 962-783032 para separar tu cita.

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¿Como podemos ayudarte?

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Taller grupal de Mindfullness»
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