agosto 4, 2026

¿Cuáles son los tipos de violencia contra la mujer?

tipos de violencia contra la mujer
María Andrea Ganoza Bogdanovich

Los tipos de violencia contra la mujer reconocidos por la legislación peruana son la violencia física, psicológica, sexual y económica o patrimonial. La violencia digital no figura como un quinto tipo independiente en la Ley N.° 30364, pero puede convertirse en el medio utilizado para controlar, amenazar, acosar o vulnerar la intimidad de una mujer.

No toda violencia deja un moretón. A veces empieza con una contraseña exigida “por confianza”, una broma que humilla frente a otros o una pareja que decide cómo debe vestirse y con quién puede conversar. Como psicóloga, considero importante mirar estas conductas sin minimizar lo que provocan: miedo, confusión y pérdida progresiva de autonomía.

¿Qué se considera violencia contra la mujer?

La violencia contra la mujer incluye acciones, amenazas o formas de control que ocasionan daño físico, psicológico, sexual o económico. Puede suceder dentro de una relación de pareja, pero también en la familia, el trabajo, la universidad, la calle, una institución o Internet.

No toda discusión es violencia. En cualquier vínculo pueden existir desacuerdos, molestias o momentos tensos. La diferencia aparece cuando una persona utiliza el miedo, la intimidación, la humillación o la fuerza para imponerse sobre la otra.

Por ejemplo, no es lo mismo conversar sobre los gastos familiares que obligar a una mujer a explicar cada sol que utiliza. Tampoco es igual expresar inseguridad que revisar su teléfono a escondidas, exigirle fotografías para comprobar dónde está o prohibirle hablar con determinadas personas.

 

¿Cuáles son los tipos de violencia contra la mujer reconocidos en Perú?

La Ley N.° 30364 reconoce cuatro tipos de violencia contra la mujer: física, psicológica, sexual y económica o patrimonial. Pueden aparecer por separado, pero muchas veces se mezclan; una mujer puede sufrir humillaciones, control del dinero y amenazas dentro de una misma relación.

Violencia física: no se limita a los golpes

Es cualquier acción que daña el cuerpo o la salud de una mujer. No tiene que dejar una lesión grave, una fractura o un moretón visible para ser considerada violencia. Incluye golpes, empujones, jalones, quemaduras, agresiones con objetos o el uso de la fuerza para inmovilizar. También puede ocurrir cuando alguien bloquea una puerta para impedir que una mujer salga, le quita una medicina que necesita o la sujeta durante una discusión.

En consulta psicológica, una frase que puede aparecer es: “No me golpeó, solo me empujó”. Ese “solo” revela cuánto puede llegar a minimizarse una agresión. El cuerpo no tendría que resultar gravemente lastimado para que una conducta sea preocupante.

mujer golpeada

Después de una agresión, la mujer puede quedar pendiente del tono de voz de su pareja, evitar determinados temas o mantenerse alerta ante cualquier movimiento brusco. Empujar, sujetar o impedir que una mujer se retire también es violencia, aunque no queden marcas.

Violencia psicológica: el maltrato que desgasta poco a poco

La violencia psicológica reúne comportamientos que buscan intimidar, humillar, controlar, aislar o desvalorizar. Este maltrato psicológico puede presentarse mediante insultos y amenazas, pero también de formas mucho más sutiles.

Ridiculizar a una mujer frente a otras personas, ignorarla como castigo, culparla de todo o decirle constantemente que no sirve para nada son formas de agresión. También lo es desacreditar a sus amistades hasta que se aleje de ellas o amenazar con quitarle a sus hijos si termina la relación.

Otra conducta frecuente es hacer que dude de su propia percepción: negar algo que ocurrió, cambiar la versión de los hechos o decirle que está “loca” y que todo lo imagina. A esto se le suele llamar gaslighting, una forma de manipulación que debilita la confianza de la persona en su memoria y criterio.

 

Violencia sexual: una relación no elimina el derecho a decir “no”

La violencia sexual comprende cualquier acto de naturaleza sexual realizado sin un consentimiento libre y vigente. Estar casados, convivir o tener años de relación no convierte el consentimiento en algo automático.

Presionar, chantajear, amenazar o insistir hasta que la mujer ceda no es una forma saludable de intimidad. Tampoco lo es realizar un contacto que ella no desea, imponer determinadas prácticas o alterar un método anticonceptivo sin haberlo acordado.

También existe violencia cuando una persona comparte fotografías o videos íntimos sin autorización. Haber enviado voluntariamente una imagen a una pareja no significa haber autorizado que la publique, la reenvíe o la utilice para amenazar.

gritos de pareja

Violencia económica o patrimonial: cuando el dinero se usa para controlar

La violencia económica busca limitar el acceso de una mujer al dinero y a los recursos necesarios para desenvolverse. La violencia patrimonial afecta sus documentos, pertenencias, propiedades o derechos económicos.

Puede presentarse cuando una pareja le impide trabajar, retiene su sueldo o le entrega una cantidad mínima mientras controla cada gasto. También cuando solicita préstamos a su nombre, oculta los ingresos familiares o utiliza el dinero como premio y castigo.

En otros casos, la persona agresora destruye documentos, se apropia de bienes, vende pertenencias sin permiso o se niega deliberadamente a cubrir necesidades básicas pese a contar con recursos. Este tipo de violencia genera dependencia. Por eso, preguntar “¿por qué no se va?” pasa por alto que posiblemente la mujer no tenga dinero propio, un lugar seguro, documentos disponibles o una red que pueda apoyarla.

¿Qué es la violencia digital contra la mujer?

La violencia digital ocurre cuando se utilizan celulares, redes sociales, aplicaciones u otros dispositivos para vigilar, acosar, amenazar o vulnerar la intimidad de una mujer. La Ley N.° 30364 no la enumera como un quinto tipo independiente. Dependiendo de la conducta, puede relacionarse con violencia psicológica, sexual o económica.

Una pareja puede intentar justificar el control con frases como “si no escondes nada, dame tu clave”. Sin embargo, tener una relación no borra el derecho a la privacidad.

La violencia digital puede incluir:

  • Revisar conversaciones y redes sociales sin permiso.
  • Exigir contraseñas o acceso permanente al teléfono.
  • Activar la ubicación para vigilar cada desplazamiento.
  • Instalar aplicaciones de rastreo sin autorización.
  • Entrar a cuentas personales o suplantar la identidad.
  • Enviar amenazas o insultos por medios digitales.
  • Difundir imágenes íntimas sin consentimiento.
  • Crear perfiles falsos para hostigar o desacreditar.

La tecnología puede facilitar la comunicación, pero no debería convertirse en una correa digital.

Cuadro comparativo de los tipos de violencia y sus señales

Tipo o manifestación ¿En qué consiste? Ejemplos y señales cotidianas
Física Provoca daño corporal o afecta la salud. Golpes, empujones, jalones, inmovilización, dolor o temor ante nuevos ataques.
Psicológica Intimida, humilla, manipula, aísla o desvaloriza. Insultos, amenazas, silencios usados como castigo, culpabilización y miedo a contradecir.
Sexual Impone actos sexuales sin consentimiento libre y vigente. Presión, chantaje, contacto no consentido o temor a negarse.
Económica o patrimonial Controla recursos o afecta bienes y derechos económicos. Impedir trabajar, retener ingresos, controlar gastos, provocar deudas o destruir documentos.
Digital Utiliza tecnologías para vigilar, hostigar o vulnerar la intimidad. Exigir contraseñas, revisar cuentas, rastrear la ubicación o amenazar por redes sociales.

 

¿Qué señales de abuso suelen confundirse con amor?

Algunas conductas se normalizan porque inicialmente parecen interés, protección o preocupación. Para evaluar lo que sucede, conviene observar si existe un patrón de control y cómo se siente la mujer dentro de la relación. Entre las señales de abuso más frecuentes encontramos:

  1. Los celos se presentan como prueba de amor.
  2. Debe informar todo el tiempo dónde está y con quién.
  3. Su pareja revisa sus mensajes o llamadas.
  4. Ha dejado de ver a familiares y amistades para evitar discusiones.
  5. Siente miedo de contradecir o hacer enojar a la otra persona.
  6. Recibe humillaciones disfrazadas de bromas.
  7. Su pareja decide qué ropa puede utilizar.
  8. Necesita pedir permiso para trabajar, estudiar o salir.
  9. Debe justificar cada gasto que realiza.
  10. Recibe presión para mantener relaciones sexuales.
  11. Escucha amenazas dirigidas contra ella, sus hijos o sus pertenencias.

 

¿Qué hacer si reconoces estas señales?

No existe una salida idéntica para todos los casos. Lo que resulta seguro para una mujer podría aumentar el riesgo para otra, por eso las recomendaciones deben adaptarse a cada situación. No recomiendo presionar a una mujer con frases como “denuncia de una vez” o “si no te vas, es porque quieres seguir ahí”. Acompañar implica escuchar, no juzgar y ayudarla a conocer sus opciones.

Pedir orientación no obliga a separarse ni a denunciar de inmediato; permite tomar decisiones con mayor información y seguridad.

 

¿Cómo puede ayudar la terapia psicológica?

La terapia puede ofrecer un espacio para ordenar lo vivido, reconocer patrones de control y trabajar el miedo o la culpa. También ayuda a recuperar la autoestima, fortalecer límites y volver a confiar en las propias decisiones.

Desde mi práctica, considero fundamental no convertir la consulta en otro lugar donde alguien le diga a la mujer lo que “tiene que hacer”. El acompañamiento psicológico busca devolverle recursos y autonomía, no reemplazar una forma de control por otra.

La terapia de pareja puede no ser recomendable cuando existen amenazas, intimidación o violencia. Hablar delante de la persona agresora podría exponer a la mujer a represalias o dar la impresión equivocada de que ambos tienen la misma responsabilidad.

pareja en terapia

En Terapia Psicológica Lima podemos acompañar el proceso emocional, pero la terapia no sustituye la intervención policial, médica o legal cuando existe peligro.

 

¿Dónde pedir ayuda por violencia contra la mujer en Perú?

Una mujer afectada, un familiar o una amistad puede solicitar orientación en los servicios oficiales:

  • Línea 100: ofrece gratuitamente información, orientación, consejería y soporte emocional las 24 horas.
  • Chat 100: brinda orientación mediante Internet.
  • Centros Emergencia Mujer y Familia: ofrecen atención psicológica, social y legal gratuita.
  • Policía Nacional del Perú: se puede llamar al 105 cuando existe peligro inmediato.
  • Establecimientos de salud: atienden lesiones y situaciones que afectan la salud física o mental.

 

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