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Hace unos días me llamó mi amiga Ana María indignada a contarme:
¡Acabo de regresar de una entrevista y me dijeron que me pagaban S/.20.00 por hora de consulta! ... Les respondí que ese monto estaba muy por debajo de mis expectativas, pero acepté ayudar dando terapia gratuita una vez por semana.
Inmediatamente hice empatía con Ana María, entendiendo su disgusto y reconociendo su espíritu solidario de brindar terapia de manera gratuita, sin embargo, tras colgar el teléfono me quedé pensando:
¿Por qué prefiere Ana María trabajar sin recibir dinero a cambio en vez de aceptar una remuneración menor a la usual?
Una respuesta que tiene sentido para mí, es que Ana María no se siente el tipo de terapeuta que cobra S/.20.00 por consulta, este rol no va con la imagen que se ha creado de sí misma, sin embargo, sí se considera el tipo de profesional que ayuda a los demás desinteresadamente. Por ello, cuando le pidieron trabajar de manera solidaria aceptó gustosamente.
¿CÓMO CONSTRUIMOS NUESTRA IDENTIDAD?
Nuestra identidad está construida a partir de las historias, experiencias y valores que hemos ido incorporando desde nuestra niñez; es decir formamos nuestra identidad en base a recuerdos y experiencias.
Nuestra mente va juntando eventos aislados y los agrupa como escenas en una película, de esta manera empieza a darle una forma a nuestra identidad.
Por ejemplo:
Si en el colegio éramos buenos estudiantes
+
En la universidad estuvimos en el tercio superior
=
Es probable que la identidad que armemos sea la de una persona estudiosa.
Fácil, ¿cierto? Sin embargo:
¡NUESTRA MEMORIA SUELE JUGARNOS EN CONTRA!
Cuando construimos una historia sobre nuestra identidad, solemos dar mayor énfasis a los recuerdos que van acorde a la historia que estamos construyendo, dejando atrás muchos otros recuerdos.
Esto suele ser positivo pues nos permite saber cómo normalmente reaccionamos y tener la sensación de que nos conocemos, sin embargo, nos juega en contra pues restringe nuestra capacidad de elegir cómo reaccionar.
…LOS RECUERDOS OLVIDADOS …
En cada recuerdo que tenemos hay diversas historias que se perdieron, lo importante es saber elegir qué recordar y que puntos dejar pasar, qué historias vamos a remarcar y guardar para un futuro.
Detrás de una historia de abuso sexual hay una historia de resistencia, detrás de una depresión hay una historia de emociones y sentimientos, detrás de una historia de trauma hay una historia de supervivencia y así sucesivamente con cada recuerdo.
Poder elegir las historias que nos contamos sobre nosotros mismos nos abre posibilidades, pues nos permite elegir nuestras formas preferidas de estar en este mundo y esa liberta no tiene precio.
Como dijo Proust:
«El descubrimiento no es ver otros mundos, sino cambiar los ojos».
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